martes, 17 de agosto de 2010

VILLEROS ILUSTRES,

EL MURO DE BERLÍN

ARTÍCULO DE: Bruno Juan Álvarez Abréu

Durante 28 años, el Muro de Berlín separó amigos, familias y toda una nación. Después de la II Guerra Mundial en 1945, los aliados ganadores, Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y la URSS, dividieron a Alemania en cuatro sectores, cada sector bajo el control de cada uno. Los sectores americano, británico y francés, formaron un estado democrático, la República Federal Alemana o Alemania Occidental. El sector soviético se transformó en un estado comunista, la República Democrática Alemana o Alemania Oriental, el 7 de octubre de 1949. La barrera separó Oriente y Occidente. Winston Churchill llamó a esta barrera la “Cortina de Hierro”.
Una vez que Berlín fue dividida en cuatro sectores y que los sectores americano, británico y francés acordaron formar Berlín Occidental, el sector soviético convirtió Berlín Oriental en la capital de Alemania Oriental.
Las autoridades de las dos Alemania fueron puestas por las cuatro fuerzas de ocupación, no por el pueblo. A muchos de los ciudadanos de Alemania Oriental no les gustó el régimen comunista. En realidad, mucha gente no era comunista.
160.000 refugiados cruzaron la frontera entre Berlín Oriental y Occidental, entre enero y los comienzos de agosto de 1961 en busca de una mejor vida. Nikita Jruschov, el presidente soviético de ese momento, ordenó construir el Muro de Berlín para parar la salida de los refugiados. Alemania Oriental comenzó a construir lo que llamaba “el Muro de Protección Antifascista” el 13 de agosto de 1961. Además puso tanques del ejército rojo en importantes calles. El Muro se construyó con hormigón reforzado con acero. Utilizaron también el empedrado de varias calles para construirlo. A lo largo de todo el Muro, en el lado oriental, se colocaron gran cantidad de minas, trampas y explosivos. Había torres de guardia con ametralladoras y otras armas. Era casi imposible cruzar el Muro sin el permiso del gobierno comunista.
Hubo muchas escapadas por túneles debajo del Muro. Una mujer con un bebé encontró accidentalmente el túnel y escapó dejando el carro del bebé. La policía encontró el carro y clausuró el túnel. El túnel más largo fue realizado en la casa número 60 de la calle Wernestrasse. 29 personas escaparon desde ese lugar.
El 23 de agosto de 1961, Alemania Oriental cortó los pasos subterráneos, trenes, teléfonos, etc., que conectaban con Berlín Occidental. A las personas de Berlín Oriental se les prohibió entrar a Berlín Occidental, incluidos los 60.000 trabajadores que trabajaban en Berlín Occidental. Algunas personas intentaban sobornar a los guardias ofreciéndoles cigarrillos y dinero, otras intentaban escalar el Muro pero nada daba resultado.
El 27 de octubre de 1961, Estados Unidos envió tanques, jeeps y soldados al Checkpoint Charlie para garantizar el acceso americano a Berlín Occidental.
Durante los veintiocho años que el Muro estuvo en pie, más de cinco mil personas trataron de escapar. Al menos 70 personas murieron en el intento. El 17 de agosto de 1962 cerca de Checkpoint Charlie, Peter Fechter, de 18 años murió al intentar cruzar el Muro. Los Vopos (patrulla fronteriza de Alemania Oriental) dispararon contra Peter. Después de la muerte de Peter, se construyó un memorial en su honor en el Muro.
El presidente norteamericano John F. Kennedy visitó Berlín y pidió a Alemania Oriental y a la URSS que tiren abajo el Muro, pronunciando la famosa frase “Yo soy un berlinés”.
En la noche cerrada del 15 de septiembre de 1979 algunos se escaparon en globo.
El inicio del fin de la República Democrática Alemana y de Berlín Oriental fue cuando Hungría (otro estado comunista) abrió sus puertas al Occidente. A partir de entonces los alemanes podían ir de Alemania Oriental a Hungría y de ahí a Alemania Occidental o cualquier otro país europeo occidental.
El 9 de noviembre de 1989 aproximadamente a las 7:00 de la tarde, el líder del partido comunista de Berlín Oriental, Gunter Schabowski, anunció que una parte del Muro sería abierto para viajes privados al extranjero. “Los Pájaros Carpinteros” del Muro comenzaron a usar martillos y escoplos para romper pedazos del Muro. El 10 de noviembre de 1989, los puestos fronterizos fueron abiertos. Finalmente el 1 de julio de 1990, Alemania Oriental y Occidental se unieron. El nombre para los dos estados unificados fue República Federal Alemana. Todas las restricciones que había entre Alemania Oriental y Occidental fueron dadas de baja. Todo el Muro fue dado de baja excepto las áreas de importancia histórica en las secciones frente al parlamento de Berlín y los lugares con arte “graffiti”.
La reunificación alemana fue una victoria del Pueblo Alemán y de las naciones que quieren vivir en libertad.
CONSECUENCIAS DE LA CAÍDA DEL MURO:
El renovado Bundestag, que representaba la Alemania unificada, hizo de Berlín la capital alemana el 20 de junio de 1991. La transferencia de la administración desde Bonn se espera que sea completada en el año 2003 aunque algunas oficinas gubernamentales se mantendrán en la antigua capital federal.
Mientras la reunificación (Die Wende, o “el cambio”) permitió el reencuentro de familias y amigos separados mucho tiempo, también supuso numerosos problemas sociales y económicos como escasez de viviendas, huelgas y manifestaciones, desempleo, incrementos de la delincuencia y aumento de la violencia de extrema derecha contra la presencia de extranjeros. Los déficits presupuestarios causados por la unificación y el empeoramiento por recesión económica habían llevado a incrementar los impuestos, reducir las ayudas gubernamentales, aumentar la privatización de empresas y efectuar recortes en los servicios sociales. Mientras se incrementaba el mercado para los productos de consumo, la reunificación había afectado a la fuerza y competitividad de la economía alemana. Se evidenciaba un abismo entre las dos Alemanias en los niveles de vida, rendimiento industrial e infraestructuras y muchos alemanes orientales se sintieron marginados por el oeste, por lo que se quejaron de recibir tratamiento de segunda clase; por su parte muchos alemanes occidentales consideraban que estaban sacrificando sus niveles de vida para mantener a los alemanes orientales.
Para Alemania, es muy significativo el problema de la xenofobia y los ataques contra los residentes extranjeros. Desde el final de la II Guerra Mundial, Alemania Occidental solventó su escasez de mano de obra al permitir la entrada a emigrantes -que oficialmente eran llamados trabajadores invitados- para residir y trabajar en el país. Estos trabajadores, muchos procedentes de Turquía y de otros países mediterráneos como Grecia o España, trabajaron a tiempo completo y trajeron o formaron familias en Alemania Occidental, pero no se les permitió convertirse en ciudadanos. En la década de 1990, Alemania contaba con casi dos millones de trabajadores extranjeros; además, 440.000 exiliados solicitaron entrar en el país en 1992, un incremento del 71% respecto a 1991 (de éstos, 122.666 procedían de la antigua Yugoslavia). En 1992, se registraron unos 2.300 ataques contra extranjeros; en 1993, la cifra fue de unos 1.300 y ese mismo año murieron ocho personas por la violencia de la extrema derecha, descendiendo respecto a los 17 que se produjeron en 1992. Los ataques a los judíos descendieron, pero los ataques sobre las personas sin hogar y las discapacitadas se duplicaron, desde 145 hasta 324 en el mismo período. Hubo manifestaciones masivas que protestaron contra esta violencia de la extrema derecha, por lo que el gobierno incrementó sus actividades contra el neonazismo. En mayo de 1993, el Parlamento alemán aprobó limitaciones de asilo para los extranjeros en Alemania, que fueron efectivas a partir de del 1 de julio de 1993. Desde junio hasta julio de ese año decrecieron un 34% las solicitudes de asilo a Alemania.
En septiembre de 1993, Alemania renovó su petición para ser miembro permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU). Como miembro del Consejo, Alemania debería contribuir con tropas en las operaciones internacionales de mantenimiento de la paz, lo que fue motivo de agrios debates parlamentarios. También en 1993, los votantes alemanes ratificaron la pertenencia de su país en la Unión Europea (UE; anteriormente Comunidad Europea).
Con la disolución de la Antigua URSS y la evolución política europea, Estados Unidos comenzó a reducir sus fuerzas militares en Europa, la mayoría presente en Alemania (213.000 en 1990). A finales de 1995, quedan aún 65.000 militares estadounidenses en el país.

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