LA PARTIDA

Cuando de ti me despida no llores,
deja que sea feliz mi ansiada partida
y ocúltame el dolor de tu herida.
¡No me lleves a la tumba tus flores!
Si, cuando me vaya quédate tranquila,
no me sigas, ya que el camino es tortuoso;
vive tu vida en este mundo hermoso
y reza por mí si quieres, mas, no me sigas...
Déjame partir, amada mía, déjame ir...
que mi triste alma en raudo vuelo se eleve
adonde mis cansadas alas me lleven.
Déjame como ave peregrina partir.
Alabadas sean las Alturas y los cantos celestiales...
¡Oídles!..¡Oídles!..Que ya suenan las trompetas en el Cielo.
Alabados los Ángeles. Que no se detenga mi vuelo;
Déjame cual ave peregrina seguir... ¡Pero no llores!

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