sábado, 19 de junio de 2010

TURISMO Y OTROS,

CONTRATACIÓN

ARTÍCULO DE: Lorenzo Soriano

El discurso sobre despidos es rancio y obsoleto. El fabricar parados, con "cobertura" no es ni puede ser social ni progresista. En realidad, nada que ofrece la izquierda es progresista.
Progresar significa avanzar, y lo que buscan es regresar al pasado. Quieren volver atrás porque no soportan el fracaso terrible de sus ideas y las de sus ancestros, y quieren imponerlas a toda costa. Pasa con la educación, pasa con el modelo de Estado, con la Justicia y con el amordazamiento de la prensa, entre otras atrocidades sin retroceso.
Les siguen muchos, y si nos fijamos en Comunidades, cuanto más de izquierdas y autodenominadas progresistas, más retrasadas, incultas y de menor nivel de vida y mayor de paro o menor actividad productiva.
Me niego a discutir sobre despidos, prefiero hablar sobre cómo hacer que se contrate; prefiero estudiar, trabajar, sobre la base de aumentar los contratados, más que evitar despidos.
Me niego a entrar en el discursito tendencioso de que no importa si se van al paro, mientras tengan "cobertura social de hambre". Que además es agotable, limitada, escasa y con fecha de término.
Me niego a aceptar que, por proteger a algunos cientos de miles de trabajadores que no se merecen los derechos de que disfrutan, se ponga en peligro los de millones de trabajadores serios y honrados que desean trabajar, producir, avanzar, estos sí, y se les cierre la puerta a los que están deseando incorporarse al mercado de trabajo.
Todo por protegerse ellos y un puñado de privilegiados políticos que tienen miedo de perder su "clientela".
Por eso quiero hablar de contratar. Allanar el camino a la contratación, abaratar la contratación, disminuir las trabas a la contratación, eliminar los costes de contratación, todos los costes que componen la contratación.
Disminuir todo lo que desincentiva a contratar, derribar todo lo que impide crear empleo, a expansionar, a producir con animosidad, con tecnología, con fortaleza y entereza. A ser productivos, y a potenciar el tejido industrial, comercial y de servicios.
Claro que eso incluye decapitar privilegios, abandonar poltronas y prebendas, eliminar impuestos confiscatorios no aplicables a economías de nuestro corte, basadas, de momento y por mucho tiempo, en servicios, en ocio y en una exportación valiente, pero incipiente, poco apreciada aún en el extranjero, y poco reconocida como marchamo de calidad y eficacia. A Reflexionar

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