LUISA, GRITA…
ARTÍCULO DE: Bruno Juan Álvarez Abréu
¿A cómo da las bogas?
¿Qué valen las sardinas?
¿Qué pide por el mero?
¿Cuánto por las cabrillas?
Estos eran los gritos de Luisa, en la calle El Calvario de La Orotava, en el Teatro Atlante, claro “Las Cosas del Pueblo”, caricatura lirica que don Felipe Casanova le puso la letra y don Tomás Calamita la música….
¡Y ahora que Luisa¡, sigue gritando, pero más fuerte que el eco llegue a ese “paraíso”, paraíso donde quizá estén todos, grita, para que te oigan mis padres Juan y María, tu hermana Juana, la tía Juana y que se yo Luisa.
Después de tantas tertulias en tu ventana, donde esperaba a tu novio, que nunca venía, y te fuiste sin poder ver la ilusión, el hombre de tu vida.
Eso no importa, todo eran bromas, bromas eran mi tiempos infantiles, cuando iba a jugar a tu casa con tus sobrinos Tito Galoway y Miguelito, le poníamos cine a los amigos, le cobrábamos una peseta, otras veces hacíamos teatro, el orden lo ponía la tía Juana pero la disciplina era de tu hermana Pino. Esta historia siempre la tenía y aún la tengo en mi mente, incluso, la de aquel disfraz que la tía Juana me hizo en media hora, por qué estaba desconsolado para asistir con mis amigos a mi primer baile de Piñata en el Liceo…
La voz sonora de Luisa era impresionante como lo fue su gran amiga Angelita Castro, impresionante en la calle, impresionante con los coros que organizaba don Felipe en el Liceo, impresionante con la inolvidable coral Santa Cecilia que dirigía el maestro Sosa, impresionante con la Coral de Liceo Taoro en la Basílica de San Pedro en Roma, impresionante con Los Frigolinos en la santacrucera plaza del Príncipes el domingo de Carnaval, impresionante en la romería de San Isidro. En esta ultima tiene una magnifica foto de mi amigo portuense Zoilo López Bonilla, donde manifiesta tu viva alegría en la Romería…
La noticia me vino inesperadamente, en mi trabajo de docencia, visitando las empresas de la Orotava donde mis alumnos están
Si empecé con los gritos, con “Las Cosas del Pueblo”, como quiere que acabe, llorando, es triste, quizá lo haga con alegría, el descanso es importante, la vida es efímera Luisa, tu lo sabes, y por eso termino con este poema de un gran literato español que los salesianos me enseñaron en la revalidad de 4º con don Alberto de la Nuez y 6º con don Manuel Porlán, Garcilaso de la Vega:
En fin, a vuestras manos he venido,
do sé que he de morir tan apretado,
que aun aliviar con quejas mi cuidado,
como remedio, me es ya defendido;
mi vida no sé en qué se ha sostenido,
si no es en haber sido yo guardado
para que sólo en mí fuese probado
cuanto corta una espada en un rendido.
Mis lágrimas han sido derramadas
donde la sequedad y la aspereza
dieron mal fruto de ellas y mi suerte:
¡basten las que por vos tengo lloradas;
no os venguéis más de mí con mi flaqueza;
allá os vengad, señora, con mi muerte!
Adiós Luisa hasta pronto, un beso…

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