martes, 29 de junio de 2010

ARCHIPIÉLAGO GULAG,

MUCHO DESORDEN

ARTÍCULO DE: Lorenzo de Ara Rodríguez


…Y no pasa nada. Eso dicen. Este país, esa Constitución del 78, este pueblo bendito y acaramelado, lo aguanta todo. Lo que caiga. España se descompone, eso así, al más puro estilo belga, o sea, como país civilizado, y las inteligencias de la nación –que las hay, eso dicen- aparecen en televisiones, radios y periódicos para realizar análisis desde la mesura, desde la cátedra más confortable, siempre en posición vertical. Es un orgullo.
La sentencia hizo que la Vicepresidenta saliera con una sonrisa leonina. De vez en cuando se ponía seria, ella lo llamaría institucional, pero ni por esas. Lo que primaba era poner cara de reina de la selva. De nuestra selva. Sin medias tintas le endosó la derrota al Partido Popular. Y de paso volvió a legitimar el “todos contra la derecha española”.
Soraya Sáenz de Santamaría contó que la sentencia le daba el triunfo al PP. Que la sentencia daba un sonoro bofetón a Zapatero. Que la sentencia ponía punto y final al peligro de descalabro nacional. Y siempre con una sonrisa. No era una sonrisa leonina. Era una sonrisa castiza.
Los nacionalistas se movían con pulgas en el cuerpo. Por primera vez se percataban de la presencia de malas pulgas en su cuerpo. En la cabeza no llevan nada nuevo.
Ya ha comenzado la campaña catalana. Zapatero ya tiene lo que quería. ¿Y qué quiere el presi? El señor de la Moncloa vive de la política. Únicamente se siente a gusto y con vida, cuando la política ocupa el primer plano. Así es como ha podido prevalecer. Y ganar. Respira, se rasca, come y de vez en cuando parpadea, gracias a la política del segundo infinito.
Los políticos mediocres de nuestra democracia enferma y cobarde no quisieron olvidar el rutilante titular que tanto gusta: “Acatamos la sentencia”. No siempre un país gana el futuro. España sólo quiere no perder el pasado. Ambiciona aferrarse a su pasado. Porque es en ese pasado donde mejor se vive, donde quiere seguir viviendo, de donde no quiere salir. La cobarde España.

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