ARTÍCULO DE: Lorenzo Soriano
Ya soy consciente de que la inmensa mayoría de esta casta política que nos apabulla está en estado latente de supervivencia como especie y que en otras circunstancias dist
intas sería hasta entendible. Imagínense que debieran de ganarse el sustento en cosa distinta a la política, y no digamos nada de enriquecerse con el esfuerzo y la inteligencia como decía el ínclito Rockefeller en vez de con los “convolutos” prevaricadores. Desde Canarias hasta Cataluña y desde Galicia hasta Andalucía, excepciones las justas aparte, los políticos fuera de la charca de su abundancia no sobrevivirían sino alrededor del circuito de la mano de obra barata e indocumentada como máximo escalafón al que podrían aspirar. Pero quizás esto los dignificaría, producirían, cotizarían y sus hijos sufrirían menos aunque tuvieran que restringirse algunos gastitos suntuarios.
Que los recortes misérrimos que plantean, sean a costa de las paupérrimas pensiones y de aterrorizar a viudas, discapacitados y de los pensionistas, de los actuales y de los futuros, de los dependientes, de la Sanidad y Educación, de retrasar “sine die” la fecha de retiro y otras canalladas conspicuas, es por llamarle algo bonito Deleznable. Esto en vez de recortarse hasta las pantorrillas, en eso que llaman “chocolates de loro”, que sumados son cerros de chocolates y Junglas de Papagayos, que incluyen coches oficiales con sus choferes 7/7, miles de asesores del apesebramiento, dietas, móviles, comidas, viajes, combustibles, sueldazos varios y variados con méritos difusos, pensiones semivitalicias, varias y con pocos añitos de no cotización propia, gastos suntuarios y escoltas, hoteles, hasta sus multas, y que “no falte de na”, porque el dinero público no es de nadie, según la preclara ex ministra.
Ideítas de donde recortar, podríamos organizar un concurso que se convertiría en maratón. Pero el ejercicio de cinismo mezquino de aumentar el gasto de las Comunidades Autónomas, que deberían de cerrarlas todas, sin excepción, aunque hayan perores y sangrantes con “mamarrachadas que llaman embajadas, hasta en Luanda”, que son casos ya de Psiquiatría experimental, eso no tiene parangón en el patio de Monipodio de nuestra política patria malhadada.
Al final ya saben quienes pagaremos. Los que a pesar de haber intentado pagar lo impagable, sufrir lo peor de las vejaciones fiscales y tributarias, las indefensiones mas esperpénticas, sortear con ahorro y privaciones todas las oscuras esquinas de la crisis generadas por los parásitos más arriba descritos y otros muchos más, y a pesar de todo aún respiramos. Ahora la fritura a impuestos, combustibles y consumibles obligatorios está en ascenso libre y será nuestra puntilla de remate. De todo menos largarse, menguarse y evaporarse. Cínicos, malas personas, descerebrados para el bien, electoreros, indocumentados, egoístas en estado puro. Y a los demás, que les den.
A reflexionar
intas sería hasta entendible. Imagínense que debieran de ganarse el sustento en cosa distinta a la política, y no digamos nada de enriquecerse con el esfuerzo y la inteligencia como decía el ínclito Rockefeller en vez de con los “convolutos” prevaricadores. Desde Canarias hasta Cataluña y desde Galicia hasta Andalucía, excepciones las justas aparte, los políticos fuera de la charca de su abundancia no sobrevivirían sino alrededor del circuito de la mano de obra barata e indocumentada como máximo escalafón al que podrían aspirar. Pero quizás esto los dignificaría, producirían, cotizarían y sus hijos sufrirían menos aunque tuvieran que restringirse algunos gastitos suntuarios.Que los recortes misérrimos que plantean, sean a costa de las paupérrimas pensiones y de aterrorizar a viudas, discapacitados y de los pensionistas, de los actuales y de los futuros, de los dependientes, de la Sanidad y Educación, de retrasar “sine die” la fecha de retiro y otras canalladas conspicuas, es por llamarle algo bonito Deleznable. Esto en vez de recortarse hasta las pantorrillas, en eso que llaman “chocolates de loro”, que sumados son cerros de chocolates y Junglas de Papagayos, que incluyen coches oficiales con sus choferes 7/7, miles de asesores del apesebramiento, dietas, móviles, comidas, viajes, combustibles, sueldazos varios y variados con méritos difusos, pensiones semivitalicias, varias y con pocos añitos de no cotización propia, gastos suntuarios y escoltas, hoteles, hasta sus multas, y que “no falte de na”, porque el dinero público no es de nadie, según la preclara ex ministra.
Ideítas de donde recortar, podríamos organizar un concurso que se convertiría en maratón. Pero el ejercicio de cinismo mezquino de aumentar el gasto de las Comunidades Autónomas, que deberían de cerrarlas todas, sin excepción, aunque hayan perores y sangrantes con “mamarrachadas que llaman embajadas, hasta en Luanda”, que son casos ya de Psiquiatría experimental, eso no tiene parangón en el patio de Monipodio de nuestra política patria malhadada.
Al final ya saben quienes pagaremos. Los que a pesar de haber intentado pagar lo impagable, sufrir lo peor de las vejaciones fiscales y tributarias, las indefensiones mas esperpénticas, sortear con ahorro y privaciones todas las oscuras esquinas de la crisis generadas por los parásitos más arriba descritos y otros muchos más, y a pesar de todo aún respiramos. Ahora la fritura a impuestos, combustibles y consumibles obligatorios está en ascenso libre y será nuestra puntilla de remate. De todo menos largarse, menguarse y evaporarse. Cínicos, malas personas, descerebrados para el bien, electoreros, indocumentados, egoístas en estado puro. Y a los demás, que les den.
A reflexionar

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