VOLVÍ SOLO AL CAMINO

Mis celosos pensamientos
presos en mi enferma mente,
sin ti, vuelan tristemente
ligeros como los vientos.
Allá en la hondonada
en sueños se convirtieron
y con los vientos murieron
cual celada intencionada.
Mis pensamientos se fueron
y la mente sentí vacía
quedando en el alma mía
sólo el dolor que dejaron:
como un sentimiento hiriente
de nostálgica soledad.
Por tu despiadada crueldad,
por esta ausencia evidente...
¡Sin oír mi triste queja!
Y volví solo al camino
aceptando mí desatino.
Anduve nuestra calleja
con sólo un pensamiento,
ya cegado por el llanto,
sufriendo mí desencanto,
a merced del fresco viento.
Con gestos desordenados,
torturado y pensativo,
en ademán reflexivo
anduve pasos andados

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