EMOCIONES Y DESCONFIANZA
ARTÍCULO DE: Esteban Domínguez
Pasa el tiempo, pasan los años, las horas, los minutos... para algunos los días se hacen una eternidad, para otros al día le faltan horas, pues las 24 de las que dispone, s
e les hacen muy cortas. Este es el caso del presidente del gobierno y de sus ministros. De los parlamentarios nacionales y regionales. De los alcaldes todos. De los concejales en gran mayoría. No dan abasto para que en tan cortos periodos de tiempo, echar mano al tintero, y hay momentos en que nuestras señorías, se emocionan y hasta las pulsaciones del corazón llegan a 180. Emociones que surgen por tantos problemas acumulados o por ver las batas blancas de los enfermeros, pues no todos estamos adaptados ni mucho menos, acostumbrados a emociones tan fuertes.
Otros pasan de la vida olimpicamente, y ni si quiera el corazón lo nota. Son todos aquellos que sólo piensan en cobrar y pasarlo bien, sin importarle un bledo el cargo que ejercen. ¡Y que felices se sienten!, ni siquiera les preocupa la pandemia de la crisis, que de boca en boca provoca pánico e inquietud en la población en general.
Algo que en principio parecía ser un síntoma del que se podía salir con las debidas precauciones del Sr. Solbes le han fallado y el hombre se quedó tan campante…
Pasan las semanas, y el pánico o la incertidumbre están en la calle, en las muchas versiones y en los distintos medios de comunicación. La crisis es una realidad, y no sabemos cuándo vamos a salir de este lastre.
No valen para algunos, las alarmas sociales, mientras tanto, nadie sabe con certeza, cuando estará el problema resuelto y todos se lavan las manos como Pilatos.
Ahora le toca a los funcionarios, a las comunidades autónomas y a los ayuntamientos apretarse el cinturón, pero también a los pensionistas para recuperar el despilfarro cometido por los políticos de turno.
Pobres de aquellos que ya no tienen paro, ni prestaciones bancarias, ni techo donde vivir, mientras los políticos tienen sus sueldos bien asegurados a costillas de los pocos que ahora mismo trabajan. Mientras el paro aumente y ya supera los 4 millones y medio de parados.
España vive uno de los momentos más tristes de su reciente historia, y ellos, los políticos, empresarios y sindicatos, tan campantes. Tan felices…
ARTÍCULO DE: Esteban Domínguez
Pasa el tiempo, pasan los años, las horas, los minutos... para algunos los días se hacen una eternidad, para otros al día le faltan horas, pues las 24 de las que dispone, s
e les hacen muy cortas. Este es el caso del presidente del gobierno y de sus ministros. De los parlamentarios nacionales y regionales. De los alcaldes todos. De los concejales en gran mayoría. No dan abasto para que en tan cortos periodos de tiempo, echar mano al tintero, y hay momentos en que nuestras señorías, se emocionan y hasta las pulsaciones del corazón llegan a 180. Emociones que surgen por tantos problemas acumulados o por ver las batas blancas de los enfermeros, pues no todos estamos adaptados ni mucho menos, acostumbrados a emociones tan fuertes.Otros pasan de la vida olimpicamente, y ni si quiera el corazón lo nota. Son todos aquellos que sólo piensan en cobrar y pasarlo bien, sin importarle un bledo el cargo que ejercen. ¡Y que felices se sienten!, ni siquiera les preocupa la pandemia de la crisis, que de boca en boca provoca pánico e inquietud en la población en general.
Algo que en principio parecía ser un síntoma del que se podía salir con las debidas precauciones del Sr. Solbes le han fallado y el hombre se quedó tan campante…
Pasan las semanas, y el pánico o la incertidumbre están en la calle, en las muchas versiones y en los distintos medios de comunicación. La crisis es una realidad, y no sabemos cuándo vamos a salir de este lastre.
No valen para algunos, las alarmas sociales, mientras tanto, nadie sabe con certeza, cuando estará el problema resuelto y todos se lavan las manos como Pilatos.
Ahora le toca a los funcionarios, a las comunidades autónomas y a los ayuntamientos apretarse el cinturón, pero también a los pensionistas para recuperar el despilfarro cometido por los políticos de turno.
Pobres de aquellos que ya no tienen paro, ni prestaciones bancarias, ni techo donde vivir, mientras los políticos tienen sus sueldos bien asegurados a costillas de los pocos que ahora mismo trabajan. Mientras el paro aumente y ya supera los 4 millones y medio de parados.
España vive uno de los momentos más tristes de su reciente historia, y ellos, los políticos, empresarios y sindicatos, tan campantes. Tan felices…

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